Dos nuevas noticias han reafirmado mi confianza en algunos seres autodenominados "congéneres". Lamento decirlo: pero no termino de ver nuestra semejanza. ¡Acepten mis limitaciones!
Por un lado, el periódico "LA VANGUARDIA" de ayer, publica la siguiente información: <<Pyongyang, capital y sede del gobierno norcoreano, ha incrementado las ejecuciones públicas contra los usuarios de teléfonos móviles y contra los que saquen información fuera del país. Los norcoreanos tien prohibido comunicarse con el resto del mundo, pero algunos logran escuchar noticias extranjeras y utilizar teléfonos móviles, empleando los sistemas de comunicación chinos. Según el informe de un think tank afin al Gobierno surcoreano, las frecuentes ejecuciones persiguen 'mantener el orden social, creando una atmósfera de miedo'.>>
Admitiendo que los comentarios surcorenos y proyanquis no son desinteresados, ¿qué clase de majaras gobiernan su país vecino?, ¿qué tienen que ocultar para prohibir a sus ciudadanos un derecho tan elemental como es hablar, comunicarse con otros semejantes? , ¿tal vez que la cosecha de arroz, alimento básico de casi todos los surcoreanos, salvo los gobernantes, ha vuelto a ser nefasta y, por ende, volverán a pasar hambre, mientras el enano acomplejado que les malmanda se compra nuevos pares de zapatos con tacón camuflado? Por supuesto, el gobierno norcoreano retransmite a todo el mundo sus desfiles bélicos conmemorativos de no sé qué efeméride, tal vez que "el amado líder" ha disfrutado mucho con la última peli porno que ha visto, a las que es tan aficionado, y permite que su amado pueblo fotografíe con los teléfonos móviles sus enormes cohetes .
La segunda nueva habla de un antiguo proyecto usamericano que redunda en una de las principales cualidades de los gobernantes y militares- en general- de la primera demagogia del mundo, dirigida en la sombra por el poderoso lobby judío: el cretinismo. Según he leído hoy mismo en la página web de la Cadena Ser, "El laboratorio Wright del Ejército del Aire (que está en las nubes) usamericano, en Dayton (Ohio), solicitó 7'5 millones de $ en 1994 para desarrollar una bomba que contendría un producto químico de efecto afrodisíaco sobre los soldados enemigos, convirtiéndoles en homosexuales y, por tanto (?), en más vulnerables a las armas yanquis o aliadas". Aparte de la retorcida mente capaz de planteárse esta opción, ¿algún responsable usamericano -alguno habrá- ha oído hablar del Batallón Sagrado tebano, compuesto por parejas de homosexuales, que se mantuvo invicto durante mucho tiempo, porque sus miembros -perdón, integrantes- defendían ante todo la vida de su amante? ¿Qué concepto tienen de los homosexuales para considerar que no pelearían o lo harían con menor intensidad, si estuviera en peligro su vida? ¿Entienden que 'ese fabuloso afrodisiaco' les incitaría a copular convulsivamente, mientras los heroicos soldados usamericanos los matan a bocajarro? Si eso fuera cierto, ¿cómo saben los padres de la bomba que actuarían así?, ¿por... propia experiencia?
En fin, quizá sea cierto que nacemos estúpidos y que sólo una afortunada gran minoría logra superar ese estado. Por desgracia, parece que no ocupan -o no quieren- el poder o puestos de influencia.
sábado, 16 de junio de 2007
jueves, 14 de junio de 2007
BOB, PARA LOS AMIGOS
Ayer concedieron el Premio Príncipe de Asturias de las Artes a Robert Allen Zimmerman, Bob para los amigos. Parece ser que ese pequeñajo, arisco y malencarado cantautor nacido en Minesota y que tomó su apellido artístico del nombre de un poeta inglés es un genio y representante o símbolo de varias generaciones, entre las que se encuentra mi amigo Manolo, de Ponferrada, y el que suscribe; aunque no sea santo de mi devoción. Sin embargo, no tengo pudor en reconocer que ha tarareado -mi inglés me impide hacer otra cosa- varias veces sus canciones y he creído que la respuesta está en el viento; aunque ignore cuál es la pregunta.
Aún recuerdo a los puristas -¿quiénes son ellos -sean quienes sean- para decidir el rumbo y la expresión que elige un artista, cada artista, en su desarrollo o camino creativo?-, rasgándose las vestiduras, porque el señor Bob Dylan se presentó en Woodstock, creo, con un acompañamiento eléctrico y nuevos arreglos para sus viejas canciones. Los tiempos cambian continuamente, lo dijo Einstein, y Woody Guthrie merecía ser superado, como todo antecedente o inspiración que se precie.
Pero, en este caso concreto, aplaudo la concesión del premio asturiano al señor Dylan, porque, entre otras consecuencias, ha hecho feliz a mi viejo amigo Manolo -y a mí, de paso-, ese mismo compañero de maniobras y farras que viajó desde su Ponferrada natal para escuchar al gruñón, y conmovedor, Van Morrison en unas fiestas de san Isidro, cuando gobernada Tierno y Madrid era una ciudad alegre, confiada y llena de iniciativas; aunque... muy poco popular. Desde entonces, no levanta cabeza y se transforma cada día que pasa en un lugar apresurado, hóstil y agresivo, por obra y gracia popular.
Han sido muchos los que, siguiendo el ejemplo del señor Dylan, han interpretado canciones con una guitarra y una armónica colgada del cuello, convertidos en portavoces de sus amigos, de sus grupos, de sus ideales, de los insaciables anhelos de paz y libertad -conceptos tan inalcanzables, parece ser-, de progreso y democracia, de justicia e igualdad, en definitiva; como todas aquellas veces en que Manolo y yo tarareámos sus temas, mientras recorríamos las hermosas y acogedoras tierras del Bierzo y Laciana. Por este simple motivo, por el difícil hecho de que Manolo y quien suscribe sigan soportándose -y apreciándose- tras veintitantos años de amistad, aplaudo la decisión de la fundación asturiana.
Considerando el premio a Dylan un magnífico antecedente, espero que le sigan el citado Van the Man y mis glorificados Pink Floyd, cuyo concierto en el Manzanares mantengo vivo en mi memoria como uno de los hitos de mi existencia, ¡imperecedera, espero!
Aún recuerdo a los puristas -¿quiénes son ellos -sean quienes sean- para decidir el rumbo y la expresión que elige un artista, cada artista, en su desarrollo o camino creativo?-, rasgándose las vestiduras, porque el señor Bob Dylan se presentó en Woodstock, creo, con un acompañamiento eléctrico y nuevos arreglos para sus viejas canciones. Los tiempos cambian continuamente, lo dijo Einstein, y Woody Guthrie merecía ser superado, como todo antecedente o inspiración que se precie.
Pero, en este caso concreto, aplaudo la concesión del premio asturiano al señor Dylan, porque, entre otras consecuencias, ha hecho feliz a mi viejo amigo Manolo -y a mí, de paso-, ese mismo compañero de maniobras y farras que viajó desde su Ponferrada natal para escuchar al gruñón, y conmovedor, Van Morrison en unas fiestas de san Isidro, cuando gobernada Tierno y Madrid era una ciudad alegre, confiada y llena de iniciativas; aunque... muy poco popular. Desde entonces, no levanta cabeza y se transforma cada día que pasa en un lugar apresurado, hóstil y agresivo, por obra y gracia popular.
Han sido muchos los que, siguiendo el ejemplo del señor Dylan, han interpretado canciones con una guitarra y una armónica colgada del cuello, convertidos en portavoces de sus amigos, de sus grupos, de sus ideales, de los insaciables anhelos de paz y libertad -conceptos tan inalcanzables, parece ser-, de progreso y democracia, de justicia e igualdad, en definitiva; como todas aquellas veces en que Manolo y yo tarareámos sus temas, mientras recorríamos las hermosas y acogedoras tierras del Bierzo y Laciana. Por este simple motivo, por el difícil hecho de que Manolo y quien suscribe sigan soportándose -y apreciándose- tras veintitantos años de amistad, aplaudo la decisión de la fundación asturiana.
Considerando el premio a Dylan un magnífico antecedente, espero que le sigan el citado Van the Man y mis glorificados Pink Floyd, cuyo concierto en el Manzanares mantengo vivo en mi memoria como uno de los hitos de mi existencia, ¡imperecedera, espero!
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