martes, 3 de julio de 2007

GENTE SESUDA

Suelen ocupar cargos intermedios -gerente, director general, etc- y tomar decisiones que afectan a numerosos congéneres -espero que no se molesten por la comparación- en base a razones estadísticas, costumbristas -se ha hecho toda la vida- y económicas -estamos en temporada baja-, aunque la cotidianidad les indique todo lo contrario. A este grupo pertenecen aquellas personas que cierran camas en los hospitales o reducen la frecuencia y número de trenes y autobuses públicos durante el verano, porque, según dicen, hay mucha gente de vacaciones y, por ende, disminuye la demanda -las quejas e improperios, por contra, aumentan-; sin importarles -las estadísticas indican lo contrario y todo el mundo sabe, o debería saber. que son sacrosantas, como las tradiciones- las quejas de los que se quedan y sufren sus sesudas decisiones y la terca realidad se empecine en recordarles que las cifras indican, pero no obligan, y que, cada años más, menos personas salen de vacaciones y muchas menos disfrutan el mítico mes completo, como cuando éramos todos más pequeños y pasábamos agosto en la playa con nuestros papás.
No deja de ser curioso que los ejemplos citados se refieran a servicios públicos, costeados con el dinero de todos los ciudadanos, cuya existencia radica en atender una necesidad general y no lograr beneficios o réditos económicos. ¿Acaso parece razonable que el gerente de un gran hospital decida, por tradición, cerrar camas, es decir, inhabitarlas para los pacientes, mientras estos se hacinan en las urgencias horas y horas? Para la gente sesuda, sí.
Parece ser, por tanto, que otras características de estos individuos son preocuparse por el bien general y por el correcto funciomiento del servicio público que administran en nombre de todos. Por si fuera poco, no admiten críticas, derivan protestas y afirman que sólo rinden cuentas ante sus superiores o persona que lo nombró para el cargo; familiar cercano, en algunos casos.
¡Qué nadie piense que son personas soberbias o altaneras! ¡En absoluto! Son estómagos agradecidos, pelotas profesionales, trepas desconsiderados dispuestos a todo para lograr la posición que consideran merecer. En ningún momento, piensan o pensaron que deben asumir responsabilidades por su gestión o decisiones -siempre habrá algún subalterno que pringue por él-, porque les avalan las estadísticas, sus creencias religiosas y la bendita tradición y, por tanto, están exentos de dirigir con lógica y eficacia el servicio que les han delegado. Como todos sabemos, el ciudadano está para trabajar, pagar y callar.
Y, como estamos rodeados de gente sesuda, debemos estar encantados con sus decisiones, o, ¿es que, por el mero hecho de sufrir demoras en los transportes públicos o en las urgencias de un hospital, vamos a saber más que las estadísticas?

1 comentario:

ESTHER dijo...

HOLA COMO TE PROMETI AQUI ESTOY Y VOY LEYENDO POCO A POCO LO QUE HAS ESCRITO, COMO TU BIEN DICES, HAY DEMASIADA GENTE SESUDA QUE CREEN QUE PIENSAN POR TODOS Y VERDADERAMENTE ES IMPOSIBLE QUE PIENSEN EN ALGUIEN QUE NO SEAN ELLOS MISMOS, YA QUE LA ÚNICA NEURONA QUE TIENE LA UTILIZAN PARA PEINARSE, EL QUE TIENE PELO...SI VIERAS LO LIOS QUE TENGO YO EN LA AVENIDA...Y ES QUE LA GENTE SESUDA NO SOLO CIERRA CAMAS EN LOS HOSPITALES,NO, TAMBIEN CIERRAN AGENDAS PARA PODER CITAR A LA GENTE Y HASTA SEPTIEMBRE O OCTUBRE ESA GENTE NO SABE CUANDO SE LAS VA A VER.