viernes, 9 de febrero de 2007

NUNCA ES TARDE, SI ...

No creo mucho en los líderes. A veces, ni siquiera creo en mí, pero entiendo que, para ser dirigente de masas, de una sociedad o parte de ella, se deben reunir cualidades como la honestidad, el don de gentes, el respeto hacia las opiniones ajenas, la inteligencia, el instinto para prevenir y prever los acontecimientos y sus causas reales y, quizá, cierta generosidad para admitir errores y asumir responsabilidades por los actos realizados y decisiones tomadas.
Tal vez, estas palabras resulten algo confusas; por este motivo quiero presentar un ejemplo que aclara cómo debe ser y expresarse un auténtico líder: "Todo el mundo sabía que había armas de destrucción masiva. Yo no sabía que no las había y ahora sé que no las había; pero entonces no lo sabía y ahora sí y por eso ahora sé que no lo sabía y ahora sí lo sé y por eso lo digo".
Sólo me queda añadir que podemos descansar tranquilos: con los líderes semejantes, ¡ESTAMOS SALVADOS!

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